Azulejería Portuguesa

Resultado de imaxes para mezquita de isfahan
Mezquita Isfahán, Irán

Recuerdo en mis años de Universidad, sobre todo en Arte Islámico, con D. Alfredo J. Morales, que siempre nos explicaba que culturas como las de Medio Oriente, inventan el azulejo como parte de su arquitectura al no tener materiales nobles como Grecia o Roma (con canteras de mármol y piedras calizas). Ellos utilizan materiales más baratos en su construcción, como los primeros ladrillos de barro, pero los recubren de losas de barro vidriadas, logrando un colorido único, como el azul gracias al lapislázuli de la Mezquita de Isfahan. Acabo de llegar de Berlín y ver la Puerta de Ishtar, ha sido una experiencia maravillosa, ver la técnica del vidriado tan maravilloso en ladrillos de adobe. Recuerdo la visita con mi padre al Museo Calouste Gumbelkiam, del color de los azulejos persas de su colección.

FQFxsQucTvOasDrYB1OwjA
“Puerta de Ishtar”, Museo de Pérgamo (Berlín)
fullsizeoutput_3164
Azulejo Cobre de “Mensaque”, años 1920 (para Exposición Universal año 29). “Villa Rosillo”, Aracena

Tantos años de dominio islámico en la península, nos dejaron mucha riqueza de su cultura, tanto en nuestra vida cotidiana (nuestra propia dieta mediterránea tiene muchos y marcados toques árabes) como en la forma de construir (calles estrechas en ciudades como Sevilla, Córdoba y Granada) y decorar nuestras viviendas (como las casas señoriales de finales del S.XIX y principios de S.XX decoradas con Azulejos de Mensaque

 

 

 

 

 

Imaxe relacionada
“Palacio Carlos V”, Reales Alcázares (Sevilla)

 

Lugares cómo Triana en Sevilla, siempre han estado ligados con este mundo. Triana fue la zona ideal para que los primeros alfareros, modelaran vasijas y toda clase de piezas que iban a hacer inseparables de su vida cotidiana. Los primeros pobladores, después los romanos, árabes y todos cuantos fueron habitando el barrio acrisolaron una forma única de trabajar el barro, que traspasó las fronteras de lo doméstico para convertirse en arte decorativo y más tarde en una forma de expresión. Olleros, alfareros o ceramistas son algunas de las formas de nombrar a un mismo gremio cuyos componentes fundaron hospitales y hermandades que hoy día siguen siendo santo y seña del barrio.

 

 

Resultado de imaxes para niculoso pisano tentudía
Retablo “Monasterio de Tentudía”, Niculoso Pisano

 

A finales del siglo XV llega a Triana un artista italiano que revolucionaría la técnica de pintar y decorar el barro, Niculoso      Francisco Pisano, introductor de la pintura de azulejos como si de un cuadro al óleo se tratara. También llega a Sevilla Andrea della Robbia desde Italia, con su técnica del esmaltado.

 

 

 

 

Póster Azulejos de cerámica en el Real Alcázar de Sevilla, España - Monumentos
Paredes revestidas “Reales Alcázares”, Sevilla

Los testimonios más antiguos – conocidos en Portugal- del uso del azulejo en el revestimiento monumental de paredes entronca con la tradición decorativa hispanomorisca. Fueron azulejos importados de Sevilla alrededor de 1503. Y de algunos aprendices que marcharon para Sevilla, para aprender de las técnicas que se utilizaban en Triana. La presencia árabe en la Península Ibérica dejó una marca duradera en la cerámica. Sevilla, hasta mediados del siglo XVI, sería el mayor centro productor de azulejos, elaborados siguiendo técnicas arcaicas, como la decoración a cuerda seca y a cuenca (o arista).

Resultado de imaxes para horror vacui azulejos portugueses
Igreja Sao Lorenzo, Almancil (“horror vacui”)

Los motivos decorativos evolucionaron desde las filigranas y los encadenados geométricos moriscos hacia temas vegetales y animales, más próximos a la tradición europea. Nos encontramos en la transición entre el gusto gótico y el más puramente renacentista. En Portugal, sin embargo, parece como si la influencia morisca se hubiese prolongado durante más tiempo, no tanto por el estancamiento de los temas tratados como por la insistencia en cierto exceso en el revestimiento decorativo de los espacios, una suerte de horror al vacío (“Horror Vacui”).

Imaxe relacionada
Azulejo italiano S.XVI

El desarrollo de la cerámica en Italia, la novedad que supuso poder pintar directamente sobre el azulejo utilizando esmaltes metálicos (mayólica), permitió abrir el abanico de posibilidades. Las composiciones ampliaron su catálogo de figuras, unas más historiadas, otras más decorativas. Los ceramistas italianos que se trasladan a Flandes comienzan a divulgar motivos manieristas y temas de la tradición clásica. A Portugal llegaron también paneles de Flandes. Además, el establecimiento de ceramistas flamencos en Lisboa propició el arranque de la producción azulejera portuguesa a partir de la segunda mitad del siglo XVI. Las escenas y los modelos que circulaban a la sazón por Europa, fruto de la estética manierista flamenca, empiezan a ser utilizados por los pintores de azulejos. Son composiciones monumentales hechas con el buen saber de auténticos maestros del dibujo y la pintura, como Francisco y Marçal de Matos.

Imaxe relacionada
Decoración “grutescos”, S.XVI

Una vez que se extendió en Portugal el gusto por los revestimientos cerámicos en espacios monumentales (iglesias y palacios), comenzó a plantearse la cuestión de abaratar los costes. Encargar composiciones especialmente concebidas para cada espacio se fue tornando cada vez más dispendioso, por lo que se optó frecuentemente por la utilización de azulejos reiterativos. Entre finales del siglo XVI y principios del XVII se realizaron algunas composiciones de escaqueados o jaquelados, a base de azulejos con colores alternados que iban creando dameros decorativos en las paredes. Aunque el coste del material fuese barato, su aplicación resultaba complicada y lenta y, por consiguiente, acababa por encarecer la obra más de lo deseado. Fue siendo abandonado gradualmente. Los azulejos en serie, producidos en grandes cantidades y fáciles de aplicar, comenzaron a ser entonces utilizados, primero en módulos de 232 y después en módulos mayores, hasta alcanzar, bien entrado el siglo XVII, los módulos de repetición de 12312 azulejos, que generan secuencias diagonales de gran impacto visual.
El uso de jaquelados o azulejos en serie obligaba a rematar los contornos de las superficies revestidas con marcos o molduras que permitiesen una integración eficaz en los perfiles arquitectónicos.

Imaxe relacionada
“Retablo de Nuestra Señora de Vida”, Marçal de Matos (antigua Igreja de Santo Andre)

En Portugal los pintores de azulejos se inspiraban en grabados ornamentales que les llegaban desde otros puntos de Europa. Con ellos creaban murales en azulejo destinados a revestir paredes de grandes dimensiones. Ese trabajo obligaba a cierta pericia en el uso y trasposición de las escalas. Entre esos grabados hay que destacar, en el siglo XVII, los llamados grutescos, motivos profanos de la antigua Roma que el pintor Rafael recuperó en el siglo XVI para decorar algunas salas del Vaticano. Su divulgación por toda Europa hace que aparezcan también en Portugal, en paredes de iglesias, aunque las figuras y la temática tratadas entran dentro del ámbito religioso. Dado su carácter fantástico, los grutescos eran muy del agrado de un pueblo acostumbrado al trato con culturas distantes. No es de extrañar, pues, que los pintores de azulejos se inspirasen también en las “chitas”, unos tejidos de algodón estampados provenientes de la India, que se usaron en Portugal como frontal de altar. A veces sus temas aparecen asociados con otros occidentales – siempre dentro de la simbología católica —, dando lugar a una de las muestras más interesantes de transculturalismo dentro de las artes decorativas portuguesas.

Resultado de imaxes para azulejo portugés S. XVII
Azulejo Portugués S.XVII (Museo del Azulejo, Lisboa)

El hecho de que los azulejos figurativos estuviesen en sintonía con los espacios (civiles o religiosos) a los que se destinaban hacía que los talleres almacenasen un amplio repertorio de grabados que iba siendo utilizado según las características de los encargos que recibían. Escenas religiosas, de caza, guerreras, mitológicas y satíricas se transponían para los azulejos, reinterpretadas cromáticamente de manera libre por artesanos sin formación académica. Unas veces se aplicaban sobre grandes superficies arquitectónicas y otras a escalas más pequeñas, substituyendo la función de la pintura al óleo de la tradición europea. Para la Iglesia se elaboraron series en formato pequeño, con figuras de santos, emblemas y escenas narrativas religiosas, todavía con toques de ingenuidad si se comparan con los grandes ciclos religiosos del siglo siguiente. La nobleza, por su parte, encargaba paneles con motivos profanos destinados a decorar los nuevos recintos palaciegos construidos en Lisboa y sus alrededores tras la restauración de la independencia de Portugal de la corona española, en 1640.

Resultado de imaxes para Willem van der Kloet
“Escena de Caza”, Willem van der Kloet

A partir del último cuarto del siglo XVII, y durante casi cincuenta años, llegaron a Portugal varios conjuntos monumentales de azulejos producidos en Holanda. La superioridad técnica de los azulejos holandeses, concebidos por pintores de reconocido prestigio, como Willem van der Kloet y Jan van Oort, y el uso de tonos de azul, evocando la porcelana china, fueron dos circunstancias que agradaron sobremanera al público portugués. Ese éxito se vio respaldado por la aproximación al gusto portugués en la realización de los conjuntos monumentales. Estas importaciones obligaron a que los talleres nacionales reaccionaran y solicitasen la participación de pintores con formación académica. De esa manera se daba cumplida respuesta a una clientela cada vez más exigente. Ante estas nuevas perspectivas del azulejo portugués, las importaciones de Holanda comenzaron a decaer. El último gran encargo data de 1715. Además de los grandes paneles decorativos de esta época, llegó desde los Países Bajos otra modalidad que fue bien acogida y rápidamente adaptada: los azulejos sueltos decorados con una escena o figura autónoma. Se trata de un tipo de azulejo más intimista, menos espectacular, propio del gusto holandés, recreado en Portugal de acuerdo con los patrones de su tradición, con molduras pintadas sobre el azulejo.

Imaxe relacionada
Igreja Sao Vicente da Fora (periodo áureo “Ciclo de los Maestros”)

A principios del siglo XVIII los pintores de azulejos vuelven a asumir su estatuto de artistas, dejando estampada a menudo su firma en los paneles. El precursor de esta nueva etapa fue el español Gabriel del Barco, establecido en Portugal en la última década del siglo XVII. Este artista introdujo el gusto por un tratamiento decorativo más exhuberante y una pincelada menos encorsetada por los perfiles rigurosos del dibujo. Estas innovaciones abrieron el camino a otros artistas. Se inicia así el período áureo de la azulejería portuguesa, el «Ciclo de los Maestros», que supone una reacción ante las importaciones holandesas. Una nota común en estos trabajos es la libertad interpretativa y de trazo «una suerte de original espontaneidad» con que se trabajan las escalas de los grabados, así como una mayor creatividad, aunque ajustándose siempre a los espacios arquitectónicos. António Pereira, Manuel dos Santos y el monográmico PMP son los pintores más sobresalientes, aunque hay dos nombres que ocupan una posición singular: António de Oliveira Bernardes y su hijo Policarpo de Oliveira Bernardes.
António de Oliveira, de un rigor compositivo eximio, fue el maestro por excelencia, tanto en el tratamiento de las figuras como de los segundos planos o las molduras pictóricas envolventes. Su enorme talento técnico y artístico hace de sus obras las composiciones más sofisticadas de la azulejería figurativa portuguesa de este período.

Imaxe relacionada
Azulejo Barroco, escenas palaciegas (Museo Artes Decorativas de Viana do Castelo)

Durante la tercera y cuarta décadas del siglo XVIII se asiste a un aumento sin precedentes de la producción de azulejos. Una de las causas sería también el mayor número de encargos solicitados desde Brasil. Este período de producción masiva coincide aproximadamente con el reinado de Juan V (r. 1706-1750). Los ciclos de paneles narrativos de este período son, en número, los más importantes de la historia de la azulejería portuguesa. El aumento de la producción condujo a la repetición de los motivos, a la producción en serie de paneles con jarrones o cestos florales y a la simplificación de las escenas pintadas. En este momento ganan una importancia escenográfica relevante los marcos que decoran las escenas. Aun así, tampoco faltarán grandes maestros durante estos años. Prueba de ello es la calidad de la obra de algunos pintores como Nicolau de Freitas, Teotónio dos Santos o Valentim de Almeida.
En cuanto a la temática, junto a las escenas religiosas encargadas por la Iglesia, surgen ahora en los palacios más escenas bucólicas, mitológicas, de cacerías, bélicas o aristocráticamente cotidianas. Un elemento interesante y abundante durante el período en cuestión son las llamadas «figuras de convite»: personajes aislados, en primer plano, vestidos a la usanza de la época, que normalmente aparecen en las paredes de los zaguanes, entradas, pasillos o escaleras interiores.

+f1Zt2UyRgaPyArsiaMjVQ
“Escena de Convite”, Vasco Leonardo (Villa Rosillo, Aracena)

A mediados del siglo XVIII se produce un giro en el gusto estético de la sociedad portuguesa. En la gramática decorativa se deja sentir la influencia del estilo Regencia francés, pero sobre todo del Rococó, pasado a través de los grabados procedentes de Europa central. La preferencia por formas orgánicas se manifiesta en la abundante presencia de las típicas conchas irregulares. Son composiciones delicadas en las que los efectos decorativos se obtienen usando dos tonos contrastados de azul en algunas zonas y en otras la combinación de varios colores. Los paneles figurativos de la época muestran, en su mayoría, escenas galantes y bucólicas, vertidas de grabados de WatteauEl terremoto que destruyó Lisboa en 1755 obligó a construir de nuevo buena parte de la ciudad. Una solución capaz de animar una arquitectura que, debido a la urgencia de las edificaciones, aparecía despojada y funcional, fue recuperar la azulejería de repetición, en serie. Nace el Estilo Pombalino, designación que tiene su origen en el título nobiliario de Sebastião José de Carvalho e Melo, marqués de Pombal. Como primer ministro de José I (r. 1750-1777), llegó a ser el promotor de la reconstrucción de la ciudad de Lisboa. Además de los temas religiosos constantes en los recintos sagrados, tuvieron una gran divulgación los paneles de pequeño formato. Se trata de reproducciones de imágenes de santos colocadas en las fachadas de los edificios como advocación, a la par que protección contra las grandes catástrofes.

Resultado de imagen de palacio marqués de pombal
Palacio Marqués de Pombal, Oeiras

 

Resultado de imaxes para grabados de Robert y James Adam
Grabados Decorativos, Robert y James Adam

A finales del siglo XVIII, teniendo como foco principal la Real Fábrica de Loza de Rato (Lisboa), la azulejería asimila el neoclasicismo, estilo internacional divulgado a través de los grabados de Robert y James Adam y asociado en la producción de azulejos portuguesa a los paisajes de Jean Pillement. Los paneles ocupan ahora sólo los zócalos y se articulan con paredes pintadas al fresco o sólo blanqueadas, desnudas, ganando levedad y ampliando el catálogo de temas y composiciones. Esta producción es, sin duda, una de las más sorprendentes de la azulejèría portuguesa. La pintura de los paneles son leves ornatos de delicada policromía, sin perspectiva ni juego de volúmenes. Los centros están ocupados por medallones monocromáticos ejecutados con una precisión caligráfica. Sintonizan con el gusto de la nueva burguesía, que surge en ese momento como importante clientela. Los nuevos motivos narran historias de ascensiones sociales o representan figuras elegantes de la época. Mientras tanto, la Iglesia continúa demandando sus tradicionales ciclos religiosos y la nobleza sus temas preferidos hasta entonces.

Resultado de imaxes para estación oporto
Estación de Sao Bento, Oporto

Con la afirmación definitiva del poder de una burguesía ligada al comercio y a la industria, nacida tras el caos económico que supusieron para Portugal las invasiones francesas (1807-1811) y la guerra civil entre absolutistas y liberales (1832-1834), emerge un uso nuevo del azulejo. En la segunda mitad del siglo XIX, el azulejo en serie, de menor coste, cubre miles de fachadas. Las fábricas más importantes se localizan en Lisboa (Viúva Lamego, Sacavém, Constância, Roseira) y Oporto-Gaia (Massarelos, Devezas), al norte de Portugal. El uso de técnicas semiindustriales o industriales permitió una producción mayor y una repetición rigurosa de los patrones pintados. Las fachadas de azulejos, con su variaciones de color y luz, y los marcos de puertas y ventanas en cantería son dos elementos fundamentales del paisaje urbano portugués. La concentración de las fábricas en Oporto y Lisboa, norte y centro-sur de Portugal, respectivamente, propició también la definición de dos sensibilidades diferenciadas. Es característico del norte el uso de relieves pronunciados, dejando entrever un gusto especial por el volumen y el contraste de luz y sombra. El sur conserva los patrones lisos tradicionales, sacándolos de los espacios interiores y mostrándolos, de una manera casi ostensiva, en las fachadas.

VILLA ROSILLO (Aracena) y su relación con la Azulejería Portuguesa y las obras de  VASCO LEONARDO

IMG_7440.JPG
Villa Rosillo, Aracena

Mi padre que fue Asesor Artístico de Bellas Artes en Madrid en los años 80 y yo Historiadora del Arte, con la influencia de mi Abuelo Juan Ángel, Conde de Rosillo, coleccionista de obras de arte. Al crear en Aracena, el conjunto de turístico, quisimos plasmar desde el principio nuestro amor por Portugal y su Arte.

“Santo Antonio de Lisboa”, S.XVIII (Colección Privada Herederos Conde de Rosillo)

La fachada, la decora un imponente azulejo de 2m de alto. Copia que aquellos que decoraban el Palacio del Marqués de Pombal en las afueras de Lisboa. El original de finales del S.XVIII. Dijimos que en está época después del terremoto se ponen de moda “las historias de ascensiones sociales o representan figuras elegantes de la época, en este caso es una escena musical. Lo dedicamos a un personaje muy querido que pasó por nuestra Aracena, el escocés Ian Murray, que hizo de este pueblo un referente musical para jóvenes y mayores. Azulejo en azul, blanco, amarillo y algunos pocos colores más lo decoran.

Imagen de la galería de este alojamiento
Fachada Villa Rosillo, Aracena

En el jardín, alrededor de la piscina y en el “Café Piratas” actualmente recepción de Villa Rosillo; tenemos mucho y bonitos azulejos portugueses.

fullsizeoutput_3167
“Figura de Cortesía femenina” Vasco Leonardo

 

En la misma entrada, encima de dos puertas de entrada, una de ellas de la recepción, podemos observar dos motivos decorativos exquisitos. Azulejos del S.XVIII, con una concha rematando el centro del propio azulejo. Azulejo tradicional en azul y blanco.

fullsizeoutput_2fe4.jpeg
Azulejo decorativo

Cómo siempre os cuento, mi padre y yo, cuando viajamos investigamos por todos lado, nos vamos parando e intentamos conocer al máximo todos los lugares. Así ya hace unos años, camino de Cascais, por la carretera antigua hacía Lisboa, en una de las travesías de un pueblecito portugués nos encontramos al mejor ceramista de Portugal: VASCO LEONARDO. Originario de Setubal, actualmente podéis encontrarlo por allí, se formó en la Escuela de Artes y Oficios de Setubal. Trabajó en Fortuna, Freguesia de Setubal. Gran dibujante, actualmente también está pintando en acuarela, donde muestra su genialidad como dibujante.

La imagen puede contener: cielo, nubes y exterior
Acualera “Palacio de la Encomenda”, Serra de Arrábida (Vasco Leonardo)

Su obra clave fue la Figura del “Pirata”, actualmente en el Bar Piratas, recepción de Villa Rosillo. Aquí demostró su magistral pericia con la técnica del azulejo tradicional portugués, realizando una escultura en semirelieve; consiguiendo que la figura del pirata avanzara hacia nosotros. La cabeza está hecha como un puzzle, con trozos de cantaros antiguos y el ojo, abandona el color azul y blanco, utiliza un amarillo-dorado que da vida a una cosa tan inserte como el azulejo.

La imagen puede contener: una persona, calzado
“Pirata”, recepción de Villa Rosillo y sede el Unión de Artistas Hispano Portugueses “Victoria Eugenia Rosillo” (Vasco Leonardo)

En Villa Rosillo, también podemos encontrar decoraciones florales, como la que decora el frente de la piscina. En todo el complejo vemos repetido el tema de las copas, y de las copas llenas de frutas y flores que nos recuerdan al mito del “cuerno de la abundancia”

No hay texto alternativo automático disponible.
Copia Mapa Francés S.XVII,  donde el Océano Atlántico se denomina el “Mar de España”, Recepción de Villa Rosillo y sede de Unión de Artistas Hispano Portugueses “VER”

Gracias a la amistad y colaboración con Vasco Leonardo, nos gustaría acercar a todos vosotros “la azulejaría tradicional portuguesa”. Se hacen obras por encargo, con motivos que le deis al artista o todo aquello que os gustaría. Desde este Blog, me podéis contactar y yo os informaría sobre los pasos a seguir.

La imagen puede contener: una persona
Vasco Leonardo, pintando una de sus últimas obras en Acuarela
La imagen puede contener: sala de estar e interior
Rincón de “Villa Rosillo”, con típica calçada portuguesa e impresionante panel de azulejos
La imagen puede contener: planta, árbol y exterior
Detalle azulejo “Cuatro Elementos de la Naturaleza”, Vasco Leonardo

Espero que hayáis disfrutado y aprendido un poco más sobre este apasionante tema de la “Azulejería Tradicional Portuguesa”, en breve una nueva publicación sobre “Viajes y Arte” sobre la Escuela Internacional de Ilustración de Sarmede (Italia)